RODA DE BARÁ

El municipio de Rueda de Bará, dónde residen habitualmente apenas tres mil habitantes, está dividido en dos; uno es el casco antiguo y el otro, alrededor del Arco de Bará, es la parte dónde se ha adueñado el turismo y dónde se sitúan las playas de los Zorros y Pelliseta, separadas por la urbanización y embarcadero del Roc de Santo Gaietà, dónde hace las delicias del turismo un pequeño pueblo Español, parecido al de Barcelona.

El monumento más representativo de esta parte es el Arco de Bará, romano, de triunfo, "construcción esencial de los romanos", segundos informa el soriano Blas Taracena, cuando escribe sobre otro arco importante, el de Medinaceli, en tierras *sorianas. Está situado en la cual fuera Vía Augusta, y datado en el siglo II, durante el reinado de Trajano, en honor del cónsul Lucio Licinio *Flota, español, de Sergia, para más datos, amigo del emperador Trajano, y representante de Hispania en Roma. Alrededor de este arco se hacía contrabando, algo que recuerdan todavía los más ancianos y que han transmitido a otras generaciones. Otro resto romano más, menos espectacular y conocido, es la cantera, en las afueras del casco antiguo, cerca de a pie Cervantes, alrededor de la cual se han construido unas modernas urbanizaciones, aunque la cantera se ha conservado bien y casi desconocida. El otro monumento de interés es el Santuario de la Virgen María de Bará, neoclásico (XVIII), construido sobre el lugar dónde antes se había situado la iglesia de San Pedro de *Bará, ya documentada en el siglo XII. Domina parte del litoral y es el lugar escogido por los novios para contraer matrimonio. Casi desaparecido, aunque se sabe que su ubicación estaba en el alto de la ermita, junto al mar, se levantaba el Castillo de Bará, documentado en el siglo XI, concretamente en el 1056. En otra fecha, 1079, aparece referenciado junto con los de Rueda y Creixell. Es en la parte alta, en el pueblo, donde se vive en todo el año y dónde se conservan las tradiciones y los edificios. El casco urbano está dominado por la montaña del *Cucurull, donde se levanta la torre medieval de vigía del mismo nombre que llegó a tener diez metros de alto. En la iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, el arquitecto Jujol dejaría su impronta en algunos elementos.

Otro edificio notable es el conocido como Can L’Elies, masía construida en el siglo XVIII, convertida después en convento de monjas carmelitas-teresianas, encargadas de educar a los niños de Rueda durante varios años. Ahora, una vez adquirida por el Ayuntamiento, se ha convertido a casa de Cultura.

De la misma época, siglo XVIII, es Can Oliverar, dónde está situada la sede de los Monjas Asociación Cultural y del Centre d’Estudios Rodencs. Algo más antigua es Cal Martorell, edificada en 1699; se puede ver desde el viaducto bajo el cual discurre la vía del tren, en la calle del Agua, por dónde esta baja a raudales cuando llueve, rodeada de vegetación. Finalmente, datada en 1804, Cal Gassó, en el centro urbano.

Cuentan con el Museo Pons Ciriac, de grabado sobre apoyo de vidrio. Se está construyendo un puerto deportivo que dará a Rueda más vida si cabeza.