TORREDEMBARRA

Torredembarra, o La Torre, como se la conoce popularmente, es el centro comercial de la costa, al Norte de Tarragona capital. Viven en ella más de nueve mil quinientas personas. Tiene su pasado romano, como queda patente en los restos de Coll de Moro.

La importancia de Torredembarra arranca de la época medieval con la donación que hizo el conde Ramón Berenguer Y o "El Viejo" (1057) a favor de unos caballeros a cambio de que construyeran una torre de piedra y cal y una fortaleza en la parte baja del lugar; la torre primitiva se gritó Clará y más tarde Torredembarra, hasta constituir un único municipio; de este primer asentamiento se conserva la iglesia de Sant Joan de Clará, con restos románicos; desde hace años esta zona es coto exclusivo de veraneantes y jubilados alemanes, que mantienen una urbanización protegida y cerrada.

El castillo viejo desapareció y se levantó un nuevo por Lluís Icart y d’Agustí, familiar del escritor tarraconense Lluís PonesIcart, y señor del lugar. Se arruinó hasta que el ayuntamiento se hizo cargo de él, rehabilitándolo; es uno de los mejores ejemplares renacentistas de la comarca, con fachada de frontón curvilíneo y columnas toscanas. De antiguas fortificaciones se conservan la Torre de la Villa y los portales de Balsa y Madrinas. La parroquial de Santo Pere, neoclásica, reformada en el XVIII, guarda en sus adentros un magnífico órgano barroco. El Barrio Marítimo aúna tradición y ocio alrededor de su puerto. Tradición porque llegan a él barcas con pescado que es subastado en el palco; y ocio porque en este puerto se encuentran amarrados barcos de recreo y un conjunto de tiendas y establecimientos de hostelería alrededor de él, como La Rocalla, de José Martí, donde los jóvenes encuentran ambiente sin necesidad de más desplazamientos, en el prolongado verano que disfruta la Costa Dorada. Por los alrededores del puerto, a los pies de unos abrigos rocosos hasta dónde antes llegaba el mar, tienen lugar ferias y exposiciones relacionadas con la artesanía y la alimentación. En playa se conservan todavía las Tiendas de Mar, antes gritadas Tiendas de Clarà y Casetes de Clarà, por encontrarse en terreno de la antigua población del mismo nombre; en origen estas pequeñas casetas eran el lugar dónde los pescadores guardaban los enseres de pesca. Por la zona de la costa puede verse una escultura de Rafael Bartolozzi, titulada "Alfa y Omega", en base a hormigón que sostuviera la máquina que servía para arrastrar y anclar las barcas de pesca. Las playas de la Torre se alargan por casi cuatro kilómetros de arena finísima, dorada, aguas dóciles y cálidas y un ecosistema de dunas y marismas, Los Muntanyans que se conocen también como Los *Peñascales, Salados *Muntanyans o Humedales, protegido como espacio de interés natural, pues se conservan así desde la mismísima prehistoria.

El día 15 de julio celebran la Fiesta del Cuadro de Santa Rosalia, santa a la cual tienen mucha devoción, pues afirman que desde la llegada del cuadro en Torredembarra, en 1640, desapareció la peste. Para Todos los Santos, el 1 de noviembre, tiene lugar la Fiesta Castellera, dónde son protagonistas indiscutibles Los Chicos de Torre.